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lunes, 9 de enero de 2012

Gringuitis mormona

Todos conocemos a alguien que siendo de nuestro mismo terrunio partió a una misión, convirtiéndose en un flamante misionero mormón, o misionera mormona, lo dejamos de ver por dos años o año y medio y volvió, distinto por supuesto, pero lo más llamativo es su acento nuevo, una mezcla entre extraña entre el mismo español de siempre y un aire similar al de los gringos nuevos, con sus ademanes para recordar el español, con muletillas como “eemmm”, “es tan bueno”, “fetch”, y muchas otras.
Los motivos que lleguen hablando en forma tan curiosa son un misterio de la naturaleza, nunca llegaremos a saber qué sucedió que en unos meses cambió su forma de hablar de 19 años. A veces tenemos la oportunidad de ver o conversar con personas que han estado años en USA o Francia, y siguen hablando de la misma forma que cuando se fueron, lo que le inyecta a más misterio a esta mutación lingüística que afecta a alguno de los jóvenes.
La gran sorpresa nos llevamos a veces cuando vemos a una pareja de misioneros y les preguntamos a cada uno de donde son, creyendo que ambos nos nombrarán un estado de USA o Canadá, pero uno de los dos nos dice que es de unas horas en auto de nuestra casa, es de nuestro país o muy cercano, pero quedamos perplejos al no poder relacionar el acento oído con el lugar real de procedencia.
Quizás sientan en su interior que adquirir tal acento los traerá un halo de espiritualidad al hablar, o quizás sea sólo un tema de carácter débil.
Antiguamente esto pasaba sólo con acento gringoide, pero ahora se observa con misioneros chilenos que vuelven de Colombia con acento seudo colombiano, lo mismo con quienes viajan a Argenitna, España, etc.
Quizás hablo de picado solamente porque hice misión en mi propio país…
Afortunadamente al cabo de unos años se les quita.

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